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lunes, 3 de enero de 2011

Las Fiestas: El Día Después...



Ya pasó la Navidad, la Cena de Fin de Año y el almuerzo del 1 de Enero. Ya hoy es 3 de Enero y tenemos algunos kilos de más. ¿Qué podemos hacer para que todo vuelva a la normalidad? Esta nota publicada en "La Nación" de Buenos Aires es una buena guía para enfrentar los efectos colaterales de las Fiestas!!!



Una vez que queden atrás los platos con muchas calorías y grasas, depura tu organismo con una semana de alimentación saludable: frutas, hortalizas y líquidos serán tus aliados.

1. Nada más levantarte, en ayunas, conviene  beber un vaso de jugo de naranja y otro de agua. Los líquidos son esenciales para nuestra salud.

2. Luego, es recomendable hacer un desayuno liviano, compuesto por yogurt, fruta, pan integral y té endulzado con miel o café con leche, según los gustos.

3. Toma sin límite: agua, soda, caldos light, infusiones sin azúcar y gelatinas light. Incorpora por lo menos dos litros y medio de agua al día.

4. Consume abundante cantidad de frutas y vegetales frescos y en jugos.

5. Consume cereales integrales.

6. Come más pescado.

7. Consume yogures descremados.

8. Cena liviano: incluye en tu menú nocturno hortalizas, carnes magras y frutas.

9. Evita los embutidos, chacinados, fiambres, manteca, mayonesa y frituras.

10. Reduce el consumo de sal.

11. Toma té de manzanilla, valeriana, tilo o cedrón para reemplazar al café.

12. Muévete cada día más: elimina por unos días el ascensor de tu mente, elige caminar para usar menos el auto, haz una actividad física de tu agrado y conviértela en hábito.

Depuradores totales (para quienes necesitan una ayuda extra)
Depurador 1: Todas las mañanas toma un jugo de una naranja, una zanahoria y una pera.
Depurador 2: Todas las tardes toma un yogurt descremado con tres cucharaditas de té de semillas de chía, girasol y lino.

Por el Dr. Adrián Jaime, presidente de la Academia Iberoamericana de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, director del Orthomolecular Medical Institute.

Fuente: http://bit.ly/eRxi5S



sábado, 13 de noviembre de 2010

Ser foodie: qué come y qué bebe un gourmet joven hoy






Les comparto esta excelente nota de la revista Planeta Joy. Es un poco larga, pero no tiene desperdicio.


"Está el que te invita a cenar a su casa y, no bien llegás, despega un imán de la heladera, levanta el teléfono y te pregunta qué gusto de empanada preferís. 


Y está el que te recibe con panes caseros y un dip de queso crema con albahaca y ciboulette. En la mesa, ya tiene descorchado un Pinot Noir de la bodega Las Perdices. Sentís un olorcito rico que llega desde la cocina. “Bondiola a la cerveza negra con papines andinos”, comenta tu anfitrión, casi al paso.


¿Cómo se explica la diferencia entre uno y el otro? Muy simple: el segundo es un foodie.


Este término es el que se utiliza hoy en Estados Unidos y en Europa para denominar a una persona joven con un marcado interés por la cocina, el vino y la gastronomía en general. 


A diferencia de otros conceptos similares como “sibarita” o “gourmet”, el foodie no es exclusivamente un consumidor de productos de alta gama, que desdeña bodegones barriales, mercados callejeros y vinos de supermercado. Por el contrario, es un buscador de rincones desconocidos para el gran público. No le interesa sólo lo mejor de la gastronomía; le interesa todo. Además, no tiene ningún vínculo profesional con el mundo de la comida y la bebida: es un amateur apasionado, que ama comer, cocinar y recibir gente en su casa.


El foodie es, en definitiva, el consumidor que tienen como target las marcas de productos top en el rubro gastronómico: un hombre o una mujer de entre 30 y 40 años, de clase media, o media alta, para quien comer es mucho más que alimentarse. 


Si el argentino promedio destina un 10 % de sus ingresos a la compra de alimentos y salidas a restaurantes, un foodie pone un 25% en ese rubro. Esto no quiere decir que sea millonario. Simplemente, deja de lado otros placeres y prioridades para comer como más le gusta. Prefiere gastar $200 en una cena en algún bistró, antes que comprarse una camisa en Penguin. Si no le queda otra que perderse un recital para poder seguir yendo a la vinoteca a elegir sus vinitos para el fin de semana, no tiene problema en hacerlo.


Sin saber que se los llama de esa manera, los foodies abundan en Buenos Aires. Muchos de ellos están leyendo esta nota. A continuación, te contamos algunos de los comportamientos típicos del foodie porteño. Si te sentís identificado con estas costumbres, ya sabés cómo presentarte a partir de ahora.


1. AMA LOS BISTROTS DE AUTOR
El foodie esta dispuesto a gastar entre 150 y hasta 250 pesos en una buena experiencia gourmet. Es decir: en probar platos de autor que sólo se sirven en determinado restaurante. Sólo en The Food Factory puede degustar un pulpo al horno con aire de ajos, miel y cilantro como el que prepara Tomás Kailka. Sólo en Demuru podrá comer esa bondiola en salsa de cassis con el toque justo de tomillo y coriandro que le pone Juan Pedro Demuru. No hay otro restaurante que no sea Tipula, en donde se prepare una salsa como el caldo de jamón serrano, guisantes y berberechos que utiliza Hernán Gipponi para darle sabor a la pesca del día. Su elección va más allá de la calidad de la comida. Al foodie lo atrae la calidez del lugar y agradece la posibilidad de poder conversar con el chef que se acerca a la mesa, o de verlo trabajar en la cocina, ya que muchos de estos restós tienen sus cocinas a la vista; para el foodie eso es mucho más que una simple curiosidad. Otros restaurantes de su predilección son, por ejemplo, Paraje Arévalo, Sifones & Dragones, Almacén de los Milagros, Las Pizarras, Café San Juan y Doppio Zero. 


2. ADA CONCARO PUEDE ESPERAR
El foodie no se desvive por comer en las mesas de los grandes popes de la alta cocina porteña, como La Bourgogne o Tomo I. Sabe que algún día, cuando quiera darse un gusto, podrá juntar 400 pesos, ponerse el saco y los zapatos para una cena especial y probar las codornices sobre endibias a la salamandra de Ada Cóncaro, o el faisán en dos cocciones de Jean Paul Bondeaux. Pero tiene claro que puede conseguir platos de autor, igual de buenos en restaurantes más informales, económicos y acordes con su onda. 


3. ACUDE A LOS BODEGONES
La principal característica que diferencia a un foodie de un sibarita es su amplitud de visión. Indistintamente, puede elegir comer un atún rojo con maní tostado en Paraje Arevalo, o un guiso de lentejas en Miramar. Es que, fuera de la orbita top de la cocina porteña, el foodie transita los suburbios: conoce desde los peruanos del Abasto (Cusco Hatuchay, Los Trujillanitos), hasta los bodegones de la zona sur de la capital (La Coruña, Gijón), pasando por los enigmáticos restaurantes coreanos de la avenida Carabobo, en el Bajo Flores. Busca el folclore y todo lo que ello implique. Llorar y moquear por el Kimshi picante en el coreano Biwon, ser maltratado por el excéntrico dueño japonés de Sukiyaki, o salir de La Maroma con olor a guiso en la campera. Nada de eso le importa al foodie. La gastronomía es parte de su entretenimiento urbano. 


4. COME CARNE EN PARRILLAS MEDIAS
Cuando quiere comer buena carne argentina, un foodie no gastará una fortuna para cenar en Cabaña Las Lilas, El Mirasol u otras parrillas high class. Va a alguna parrilla barrial, donde sabe que la calidad de los cortes no es superlativa, pero guarda una buena relación con el precio. ¿Quién quiere pagar $130 por un ojo de bife en La Brigada cuando por $70 tiene una jugosa entraña acompañada de una ensalada de hojas verdes y hongos portebello en El Bonpland? La Dorita, Las Huazas y Miranda son algunos de sus puntos cárnicos predilectos. Pero para juntarse con los amigos después de un partido de fútbol, también elige fondas como Lo de Mary, El 22, o La Luli.


5. PREPARA ASADOS ESPECIALES
Al preparar asados en su casa, es afecto a los condimentos y las marinadas: deja los cortes en chimichurri desde la noche anterior y, una vez ya cocinados, les agrega una gota de humo líquido antes de comerlos. Pequeños detalles que le dan nuevos sabores al asado de siempre. Por ser caro y no guardar ningún secreto en su preparación, suele evitar el lomo. En cambio, es afecto a la bondiola. Sueña con tener un horno de barro.


6. EN LA SEMANA SALE; LOS SABADOS COCINA
Otra característica del foodie porteño es que sale a cenar durante la semana (idealmente miércoles o jueves), cuando hay menos gente en los restaurantes y se garantiza un mejor servicio para disfrutar de la cena tranquilo y, llegado el caso, conversar con los cocineros. Los fines de semana, con más tiempo disponible, prefiere dedicarlos a hacer compras durante la mañana, cocinar a la tarde y recibir amigos en casa por la noche.


7. FAST FOODIE
El agitado ritmo de vida de Buenos Aires es una complicación para el foodie. Almorzar en la ciudad, bien, rápido y a buen precio no siempre es fácil. Ante todo, evita dos cosas: las tartas recalentadas en microondas y los menús de mediodía medio pelo (tiene claro que la carne al horno con papas son las sobras del día anterior). En cambio, agradece la llegada de restaurantes que se suman al concepto de “fast good”, acuñado por el catalán Ferrán Adriá, que apunta comidas rápidas y simples, pero con ingredientes frescos y originales. Así, en lugar de gastar $9 en un pebete de jamón y queso en un quiosco y terminar la tarde hambriento y picando Cerealitas, va a Mineral, sobre la calle Reconquista, y elige un contundente sándwich Normandie, de queso brie, rúcula, pesto y tomates secos. Sopas, wraps, woks y ensaladas son algunas de los platos predilectos del foodie en lugares como Open Kitchen, Mark’s, Platón, WokiShop, Nsalad, WokInn y Ambiente Wok.


8. CREATIVIDAD FOODIE
El foodie puede vivir tranquilamente sin imanes en la heladera: jamás necesita recurrir al delivery. ¿Le sobraron fideos del día anterior? Rompe dos huevos, los mete al horno y se arma una fritata. ¿Le quedó asado del domingo en la heladera? Lo corta en cubitos y se arma flor de estofado. Siempre tiene a mano una cebolla, un queso crema, y una lata de tomates, para armar una rica cena sin levantar el tubo.


9. CONOCE LOS MERCADOS
Un foodie sabe desde hace tiempo que en el Barrio Chino de Belgrano se consigue por $16 un kilo de jibia, un marisco que similar al pulpo, casi igual de bueno, pero dos o tres veces más barato. Pasea por los supermercados de la zona sabiendo exactamente adónde ir y qué conseguir en cada local. Suele discutir con otros foodies sobre si Casa China (“el de Arribeños”) es el mejor súper para comprar corvinas enteras o si son más frescas los de Asia Central (“el de Mendoza”). Además, conoce el mercado Andino de Liniers, el Galpón Orgánico de Chacarita y el mercado de San Telmo. Pero el Barrio Chino es el punto neurálgico de sus compras.


10. IMPORTADOS FETICHE
Salsas Tabasco, humo líquido San Giorgio, bitter Angostura, leche de coco Sococo, tinta de calamar Nortindal, Mostaza de Dijon Delouis Fils. Los productos importados son una perdición para el foodie: sabe que muchas veces un toque de estos condimentos le cambian radicalmente el sabor a sus platos. Los compra en delis como The Pick Market, casas de productos importados como Geson, o gondolas de gourmet como la del supermercado Jumbo. 


11. ES ORGANICO POR COMODIDAD
El foodie se hartó de las verdulerías de barrio donde no puede conseguir cilantro, morrones amarillos, y cebollas moradas y donde, además, la fruta huele a pesticida. Encuentra una solución en deliveries de verdura orgánica como Tallo Verde o Quinta Fresca, donde recibe en su casa mandarinas jugosas, romero fresco, ciboulette y pack choy. Como las verduras duran mucho y no se ponen feas, le termina siendo más económico que ir a la esquina y comprarle a Don Carlos. En este sentido, el foodie es orgánico por comodidad; no por convicción. 


13. EL SUEÑO DE LA NESPRESSO PROPIA
Habiendo ya degustado vinos, tés y aceites, el foodie de 2010 está ávido de conocimiento sobre café: intenta diferenciarlos según su origen, y sólo pide cortados y ristrettos en cafeterías en las que sabe que usan granos tostados de alta gama (The Coffee Store, Café Martínez, Bonafide y las que utilizan productos de Central de Café, entre otras). Aspira a tener algún día una cafetera Nespresso en su casa, pero hoy está muy feliz con su Bodum. Cuando puede, compra café en los locales de Bonafide, en Starbucks o en Establecimiento General de Café. Sino, va al súper y elije el Cabrales tostado. Jamás prepara café instantáneo y huye de las máquinas expendedoras de la oficina.


14. BARRA FOODIE
Cuando llega la hora del after office, el foodie prefiere evitar promos engañosas y pagar $25 por un Gibson, o un Manhattan, antes que poner $20 por dos porroncitos de cervezas de gama media. Eso sí: tiene claro en qué bares puede pedir cocktails elaborados. Jamás ordenará un Old Fashioned en un bar de Plaza Serrano que tenga a la vista botellas de Cusenier y licores Tres Plumas. Algunas de sus barras predilectas son las de Ocho7ocho y Doppelgänger. También aprovecha los generosos happy hours de Kansas. Es enemigo declarado del fernet cola. Lo considera vulgar y aburrido. En todo caso, agrega un chorrito de fernet (siempre Ramazzotti o 1882) a su Cinzano con soda. Es que el foodie es adepto al vermú. Y para eso, no necesita ir a ningún reducto de alta gastronomía.


15. ELIJE VINOS DE ACUERDO AL WINE MAKER
Así como busca restaurantes de autor, el foodie también sigue de cerca de los enólogos, en busca de vinos que cuenten una historia personal y donde se vea la mano del enólogo, sin importar su etiqueta, ni los puntajes que puedan otorgarle los medios especializados. Una vez que descubrió el trabajo de un wine maker que le gusta, comienza a seguirle los pasos. Cuando va a la vinoteca, pregunta si hay nuevas etiquetas de sus favoritos, como pueden llegar a ser Héctor Durigutti, Mauricio Lorca, Alberto Antonini, o Patricio Santos entre otros. Esa es su forma de buscar vinos con cierto riesgo gustativo que encuentra desafiante.


16. YA SE CANSO UN POCO DE LOS TINTOS
El foodie se declara a favor del vino blanco y el rosado. En medio de la dictadura del tinto, su afán por conseguir sabores afilados y combinar bien platos con vinos, lo llevan a cambiar de color de la botella, incluso en una misma comida. Sabe que en una cena de seis personas se cambia el vino al menos cuatro veces y por eso apuesta por beber blancos, rosados y tintos sin amilanarse frente los tinto-dependientes. ¿Sus uvas preferidas? Entre los blancos, el Sauvignon Blanc y el Torrontés. De los rosados, busca los tradicionales, como por ejemplo Montfelury.


17. NO COMPRA VINOS DE MAS DE 50 PESOS 
El foodie no bebe vidrio. Sabe que a partir de los 50 pesos, la relación precio calidad de un vino empieza a empeorar y que, para sus aspiraciones, no tiene sentido gatillar 100 o 200 mangos en una botella. Debajo de ese rango de precios, sabe que hallará una buena variedad de vinos además de estar bien hechos, son poco conocidos. Así, además de beber rico, podrá luego darse el lujo de comentar y recomendar sus hallazgos en su círculo de amigos, sin por eso dejar medio sueldo en el camino.


18. BUSCA EL DESCORCHE
Con una pequeña pero digna cantidad de buenos vinos en su casa, el foodie se enoja cuando va a un restaurante y se ve obligado a pagar por una botella el doble de lo que paga en la góndola. Así, a la hora de elegir un restaurante, se fija muy bien cuáles ofrecen descorche y hacía allí enfila, con un tinto bajo el brazo. ¿Algunos de sus favoritos? Paladar Buenos Aires, Irifune, Brotes del Alma y Demetria, por ejemplo.


19. NARDA SI, DONATO NI, MARTINIANO NO
Públicamente, el foodie habla pestes de Donato de Santis y lo tilda de “ladri”. Pero la realidad es que envidia su capacidad de venderse como tano cool y lo respeta. Le caen bien Narda Lepes por ser “buena onda” y por “acercarse al cocinero amateur”. Respeta a Dolly Irigoyen por su trayectoria. Sueña con ser como Francis Mallmann, aunque jamás haya probado sus platos. Siente indiferencia hacia Maru Botana. Definitivamente, descree de Martiniano Molina. 


20. SIGUE A TONY BOURDAIN
En cuanto a la catarata de programas sobre comidas y restaurantes que se transmiten por cable, el foodie es selectivo, pero no escapa al lugar común: venera a Anthony Bourdain, al igual que muchos “no-foodies” (en eso radica el genio del chef norteamericano: en captar la atención de todo el mundo sobre un tema que a no a todo el mundo le interesa). Su libro Kitchen Confidential es una suerte de biblia y no se pierde las emisiones de No Reservations, por Discovery Travel & Living. También venera al inglés Gordon Ramsay, por ser un gran showman, como lo demuestra en su programa Kitchen Nightmares (que ahora se transmite por Fox Life), donde agarra restaurantes venidos a menos y los recicla. "

Por Claudio Weissfeld

Fuente: Planeta Joy
Ser Foodie


lunes, 8 de noviembre de 2010

El Top Ten de gustos de Helados en Buenos Aires



Buenos Aires terminó el 2010 con temperaturas muy elevadas y muchos corrimos a las heladerías con la excusa del calor. Y si hay algo insuperable en esta ciudad (después de la carne y el vino) es la abundancia y calidad de sus heladerías, que va mucho más allá de Pérsicco y Freddo. Casualmente encontré en Planeta Joy este maravilloso ranking de los 10 mejores sabores de helados de Buenos Aires y sus respectivas heladerías. Muy útil para los que piensen darse una vuelta por esta ciudad o viven aquí y quieren escaparse del calorcito dándose un gusto. Que lo disfruten.


(Fuente Planeta Joy)


Top Ten de Gustos de Helados en Buenos Aires


1.Dulce Cucuruccino de Heladería Chungo 
Todas las heladerías de alta gama han intentado hacer su propia versión frozen de la chocotorta, pero ninguno lo ha logrado como Chungo, que lo disimula bajo un nombre más bien neutral. Queso crema, helado de dulce de leche y galletitas Oreo trituradas hacen de este sabor uno de los mejores del país.


2.Dulce de Leche Light de Freddo 
Los fanas de Freddo se enojarán: ¿cómo puede ser que en la más legendaria heladería del país elijamos justo un sabor bajas calorías? Lo que pasa es que es el mejor sabor bajas calorías de todos. Hagan la prueba de ponerlo en la mesa sin avisar que es light. Verán que algún desprevenido no notará la diferencia con el DDL común. 


3. Mousse de limón en Vasalissa 
El helado de limón es tan refrescante como aburrido. Y el de mousse de limón, un híbrido entre la crema y la fruta. Lo que hace la chocolatería Vasalissa es otra cosa: se siente el sabor del limón fresco, con una crema que no empalaga y tiene una dosis justa de maní crocante. El precio es el mismo que el de cualquier heladería de alta gama. El punto en contra: para conseguirlo hay que ir hasta el local de San Isidro.


4.Alfajor en Daniel 
Hoy existen cientos de reversiones heladas de golosinas y chocolates, pero esta heladería que empezó en Victoria (partido de San Isidro) y hoy tiene más de diez sucursales fue la gran precursora con su helado de alfajor, muy parecido al Havanna y con una relación precio-calidad perfecta.


5.Cabsha en Tino 
No es fácil conseguir un helado que recuerde al emblemático bocadito, con ese qué sé yo de retintín alcohólico. Tras exhaustiva investigación, aseguramos en Tino ofrecen por fin el chocolate cabsha, con dulce de leche repostero al rhum y un granizado de chocolate igualiiito al original. Hay que ir a Díaz Vélez 4520.


6.Galletitas Opera en Faricci FARICCI
Esta cadena, con diez sucursales en capital y ocho en el conurbano, lo hizo: una llamativa crema oblea que captura la esencia de las viejas y queridas galletitas, esas que comías en el jardín de infantes. Que no se malentienda, no es un helado "con" óperas, sino que la crema tiene justo ese sabor, a mitad de camino entre el limón y la pura indescriptibilidad de las esencias naturalmente artificiales. Llamá al 4925-4009 y averiguá por la sucursal más cercana.


7.Chocolates en VOLTA
La verdad que Volta es una de esas heladerías en la que todos los gustos son ricos, pero nos quedamos con su especialidad: el chocolate (en sus heladerías venden bombones y trufas que le compiten mano a mano a cualquier chocolatería artesanal). ¿El mejor de todos? Elegimos el Chocolate Nero, un mix perfecto de chocolate suave y chocolate amargo. 


8.Bellini en Persicco 
Normalmente, los gustos que buscan reproducir el sabor de vinos, cervezas y tragos no pasan de ser acciones marketineras para llamar la atención. Pero ese no es el caso de este sabor de Persicco, que emula a la perfección el clásico cocktail a base de espumante y duraznos. Es un muy logrado helado de champagne con trozos de durazno: fresco, punzante. Va camino a convertirse en un clásico.


9.Dulce de Leche della Nonna en El Piave 
Por su calidad y sus variantes, los helados de dulce de leche argentinos merecen un campeonato nacional… y casi todos los partidos saldrían empatados. Sin embargo, algunos corren con una leve ventaja. Y uno de ellos es este sabor de la clásica El Piave. Viene con dulce de leche casero y brownies bañados en Tía María. Impechable.


10.Maracuyá en Jauja  
Para sabores frutales, pocos más frescos y originales que los de esta famosa heladería oriunda de El Bolsón que acaba de inaugurar su primer local en Buenos Aires (Cerviño 3901, Palermo). En Jauja logran hacer de popularísimo maracuyá algo diferente, al agregarle salsa de sauco, un arbusto que crece en el sur del país. Original y delicioso.


Personalmente yo le agregaría dos sabores más:


El Variegatto de Frutos Silvestres y el Dulce de Leche Tres Sensaciones ( con brownies, granizado de chocolate y crema de avellanas, mmmmmmm), ambos de Cremolatti. Imperdibles.


Fuente: Planeta Joy. Para más información les dejo el link: http://bit.ly/6zV8SR



viernes, 5 de noviembre de 2010

La receta del chef: Gigot de cordero con salsa agridulce. Por Nicolás Rosembaum





Hoy en nuestra sección "La Receta del Chef" publicamos este delicioso plato de cordero del chef Nicolás Rosembaum, de ElGourmet.com Que lo disfruten!!!




Ingredientes (4 porciones):


Pata de cordero: 1 Unidad
Aceite de oliva : 30 cc
Sal y Pimienta : A gusto
Romero : A gusto


Guarnición I
Sal: A gusto
Cebollas: 2 Unidades
Cebollas moradas pequeñas: 2 Unidades
Vino blanco: 200 cc
Manteca: 50 g
Azúcar: 50 g
Agua : 250 cc
Zanahorias: 2 Unidades


Guarnición II
Aceite de oliva: Cantidad necesaria
Tomates cherry: 300 g
Ciboulette: A gusto
Almendras peladas: 200 g
Tomates secos: 30 g


Salsa
Romero : A gusto
Mermelada de frambuesas: 150 g
Vino tinto: 250 cc
Fondo de cordero: 250 cc
Ciruelas pasas: 50 g
Almidón de maíz: 1 cdita.


Procedimiento


- Corte el cordero en trozos regulares y salpimiente. - Desgrane el romero. - En una sartén caliente con aceite de oliva saltee la carne con el romero.


Salsa
- Pase la mermelada de frambuesas a través de un tamiz. - Desgrane el romero. - Pique las ciruelas. - Diluya el almidón con un poco de salsa. - En una cacerola mezcle el fondo de cordero, el vino, la mermelada, el romero y deje reducir a 3/4 de su volumen. - Agregue las ciruelas y continúe con la reducción durante 5 minutos. - Incorpore el almidón de maíz.


Guarnición I
- Corte las zanahorias en bastones y blanquee en abundante agua hirviendo durante 5 minutos. - Corte las cebollas en cuartos. - En una sartén disponga el vino, el agua, el azúcar, las cebollas, las zanahorias, sal y la manteca. - Lleve al fuego y deje reducir el líquido.


Guarnición II
- Filetee las almendras y tueste en una sartén caliente. - Hidrate los tomates secos en agua, escurra y reserve en aceite de oliva. - Corte los tomates secos en juliana. - Corte los tomates cherry en cuartos. - Pique el ciboulette. - En un bowl mezcle las almendras, el ciboulette y los tomates.


Presentación
- En el centro de un plato sirva el cordero, rocíe con la salsa, en un costado sirva las verduras y en el otro costado los tomates con almendras.



domingo, 24 de octubre de 2010

Gourmet Style #2: Tres errores frecuentes a la hora de organizar una cena en casa.



Siguiendo con nuestros "Style Tips" para logarar el éxito en nuestras cenas con amigos, aquí van nuevas sugerencias, para que los pequeños detalles no arruinen tu velada.

Analicemos 3 errores que son muy frecuentes:

Error #1- No preparar la cena con la sufuciente antelación. Comienzan a llegar los invitados y la mesa no está puesta. La cena no está lista o los aperitivos de bienvenida no están servidos. Mal comienzo que hay que evitar por todos los medios posibles con una buena planificación.

Recomendación. Dejar lista la mesa antes de empezar a cocinar. Y ordenar el living/sala de estar para servir los aperitivos, que casi siempre son fríos.


Error #2- Experimentar con recetas… Es muy arriesgado, porque el margen de error es alto y nuestros invitados no son conejillos de indias. Lo más indicado es preparar una receta que ya conozcamos perfectamente y tengamos comprobado que nos queda muy bien.

Error #3- Cocinar de menos… Mi recomendación es siempre cocinar lo que calcules para el número de invitados... más la mitad. Es dicir, si invitas a 6 personas prepara para 9 ó 10. Y recuerda que el éxito de una comida, está en la cantidad de invitados que desean repetir. Estar seguras de que nadie se va a quedar con las ganas de un poco más es algo imprescindible y una manera de comprobarnos que hicimos las cosas bien.



    viernes, 22 de octubre de 2010

    Soufflé de Queso: una excelente receta para lucirte con muy poco esfuerzo





    Hoy les recomiendo este delicioso Soufflé de Queso. Una receta sencilla pero generosa en sabor y delicadeza, que demanda poco tiempo de elaboración y que, acompañada por un buen vino tinto, te garantiza éxito absoluto dejándote como toda una reina (o un rey)



    Ingredientes:
    (para 4 personas)
    100 gramos de manteca (mantequilla)
    cuatro cucharadas soperas de harina,
    medio litro de leche,
    150 gramos de queso Emmental rallado
    150 gramos de queso Gruyere rallado
    cuatro yemas de huevo,
    cinco claras de huevo,
    sal y pimienta blanca.
    Nuez moscada a gusto.



    Preparación: 
    Se derrite la manteca, se echa la harina y se rehoga.
    Se va añadiendo poco a poco la leche. Sin dejar de remover ponemos el
    queso; cuando este uniforme se retira del fuego, se mezclan las yemas
    y las claras, que tienen que estar a punto de nieve, y se envuelve
    todo con una cuchara de palo.
    Untamos el molde  con manteca, vertemos el preparado anterior
    y se mete en el horno a 200º C aproximadamente 45 minutos.

    MUY IMPORTANTE: 
    El horno debe estar precalentado en el momento de cocinarse el soufflé.
    Por ningún motivo debe abrirse el horno, hasta que esté listo.
    El secreto del Soufflé es que va del horno al comensal. Bon Appétit!





    jueves, 21 de octubre de 2010

    Un almuerzo ligero y con mucho glamour: Copa de huevo y salmón ahumado





    El domingo pasado leí esta receta en la la revista de El País Semanal y me encantó! Se las comparto:


    Para 4 personas: 4 huevos, un chorrito de vinagre, 1 sobre de salmón ahumado, 1 papa, 1 manzana Golden, 1/2 taza de mayonesa, 1/2 manojo de eneldo fresco. Optativo: 1 latita pequeña de huevas de salmón.
    1. Pelar, cortar en dados la papa y cocerla en agua con sal unos 10 minutos. Cortar la manzana en dados y picar el eneldo fino, dejando unas ramitas para adornar. Mezclar las papas y manzana con la mayonesa y el eneldo picado.
    2. Poner agua a hervir con el vinagre y escalfar uno a uno los huevos, redondeándolos con la espumadera.
    Presentación. Fondear unas copas de champán con la mezcla de mayonesa-papa-manzana y encima un huevo escalfado y, si se desea, una cucharada de huevas; rodear el huevo con el salmón y adornar con una ramita de eneldo.


    viernes, 15 de octubre de 2010

    Mi experiencia en TV con "El Gourmet"



    Ser seleccionada entre más de 600 aspirantes para participar en el reality show de El Gourmet.com "Desafío: Yo quiero ser gourmet" y lograr llegar a la Final fue una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. 

    En plena grabación del Piloto

    Mantener la concentración, los nervios a raya, manejar la presión de elaborar propuestas culinarias desde cero y en tiempo récord, ante la mirada de tres de los chef más prestigiosos de América Latina son sólo algunas de las pruebas que tuve que superar en este verdadero desafío Gourmet.

    Con Mabel, una de las finalistas.

    No fue fácil llegar a la Gran Final. El manejo del presupuesto limitado, la organización de los elementos en la cocina, el cuidado de los detalles: desde el delantal, pasando por la mesada, hasta el emplatado, la presencia de las cámaras y el espíritu de competencia, eran factores con los que había que lidiar en cada nuevo desafío.


    Interactuando con Ronnie: un divino!

    Pero durante esta "emocionante travesía" todos los participantes contamos con el apoyo de  la gente de producción que fue excelente. Y especialmente con la complicidad y camaradería de Ronnie Arias, uno de los recuerdos más "sabrosos" que guardo de esta experiencia.


    Presentando mi Risotto a las cámaras

    Y por supuesto, el valiosísimo aporte de un jurado estelar: Dolli IrigoyenOsvaldo Gross y Borja Blázquez, cierran el círculo de esta experiencia "full adrenalina gastronómica" que hoy quiero compartir con ustedes a través de estas fotos. Millones y millones de gracias a todos los que me siguieron a través de El Gourmet!!!


    Con Dolli Irigoyen en la gala de la Gran Final